La Moncloa y Robles pactaron la posición oficial del CNI para intentar frenar las críticas al Gobierno por ignorar los avisos
La Moncloa y Robles pactaron la posición oficial del CNI para intentar frenar las críticas al Gobierno por ignorar los avisos
En las últimas semanas se ha abierto una brecha entre La Moncloa y algunos sectores del CNI que han trasladado que no les hicieron caso
La tarde del miércoles fue muy intensa en La Moncloa. El Gabinete de Pedro Sánchez había preparado durante días la ejecución de una decisión inédita: desclasificar y publicar decenas de documentos secretos o reservados sobre la gestión del Ejecutivo, de la policía, de la Guardia Civil y de los servicios secretos en las horas previas al mayor salto de la frontera en Ceuta de la historia, unas 72.000 personas de golpe.
La petición de La Moncloa a todas las instituciones de seguridad implicadas —CNI, Guardia Civil, Policía— era muy clara: que le enviaran todas las comunicaciones que tuvieron con el Gobierno sobre la crisis de Ceuta o los informes que elaboraron para los distintos departamentos del Ejecutivo. El CNI respondió y, según lo que envió, el rango más alto al que llegó esa comunicación fue el mensaje de WhatsApp y la llamada posterior entre un agente del CNI en Ceuta y el jefe de gabinete del delegado del Gobierno, en el que le alertaba de que había un gran grupo de Facebook, con 180.000 miembros, en el que se estaban moviendo convocatorias para un salto a Ceuta aprovechando la fiesta del día del trono, el 30 de julio.
El Gobierno minusvaloró el impacto mediático de la publicación de este wasap y pensó que no tenía gran valor porque no probaba que hubiera habido un aviso al máximo nivel, de emergencia fuerte, sino solo una comunicación entre cargos intermedios sobre un posible salto cuya dimensión se desconocía. Pero en cuanto se hizo público mensaje, el Gobierno se vio arrollado por una ola imparable con todos los medios señalando que el CNI sí había avisado y apuntando por tanto al Ejecutivo.
Y ahí llegó un momento clave en la crisis que se vivió esa tarde en La Moncloa. Varios medios empezaron a contar, poco después de la publicación de la información desclasificada, que fuentes del CNI estaban diciendo que este mensaje demostraba que los espías españoles sí avisaron y, por tanto, la responsabilidad de no haber hecho nada, y por derivada de la muerte de más de 140 personas y del salto de 72.000, era directamente del Gobierno. Incluso algunos medios señalaron, con fuentes del “entorno” de Margarita Robles, que ella decía que la información demostraba que tenía razón cuando dijo que el CNI sí avisó.
Era demasiado para La Moncloa. La guerra entre Interior y Defensa había llegado a un punto de no retorno. Fuentes del Gobierno señalan que ellos saben que el CNI no avisó al máximo nivel, no dimensionó lo que venía, porque si fuera así se habría enterado la ministra de Defensa y el ministro de Interior y ellos habrían avisado al presidente del Gobierno, algo que, aseguran, nunca sucedió.
El núcleo duro de La Moncloa se movió entonces para resolver esta situación. Hubo varias conversaciones con la ministra de Defensa, Margarita Robles, a varios niveles —también estuvo en contacto con el presidente, Pedro Sánchez—, que estaba de vuelta de un viaje en París, para buscar una solución.
La fórmula que se encontró en La Moncloa, absolutamente inédita, es hacer pública una información en nombre del CNI, algo que nunca hace el centro de espionaje español. El contenido, que explicaba el mensaje de WhatsApp, se pactó entre La Moncloa y Robles, máxima responsable del CNI, y después con la directora.
Poco después, pasadas las 20.00 —las comunicaciones se habían publicado a las 17.00— La Moncloa transmitió esas fuentes del CNI que señalaban que el centro “emitió información sobre una campaña en redes sociales que llamaba al asalto a la valla de Ceuta, si bien no anticipó la magnitud y naturaleza de lo que terminó ocurriendo el día 30, al ser un fenómeno inusual que no se corresponde con las crisis migratorias conocidas hasta la fecha”. Pero también había un mensaje interno en el segundo párrafo, dirigido a los miembros del CNI que estaban hablando con los medios para decir que estos demostraba que ellos sí anticiparon la crisis: “El CNI quiere aclarar que no se ha realizado ninguna valoración o comentario sobre la desclasificación llevada a cabo esta tarde y desmiente cualquier atribución al respecto, ya que se ha mantenido desde el primer momento el deber de secreto”. Esto es, la versión oficial del CNI la estaba dando esta comunicado, y esas fuentes quedaban desautorizadas por la directora, máxima responsable en última instancia del comunicado.
Este texto, según fuentes del Gobierno, se pactó con la directora del CNI, que estuvo en contacto con La Moncloa toda la tarde, y antes con Robles. Sin embargo, el comunicado, en formato de “fuentes del CNI”, se distribuyó desde La Moncloa y no desde el Ministerio de Defensa, máximo responsable del CNI. Aún así, cuando los periodistas empezaron a llamar a Defensa para confirmar si la nota era del CNI, el equipo de prensa de este ministerio, a las órdenes de Robles, confirmó que efectivamente se trataba de la posición del CNI, supervisado por su directora.
La solución de la crisis se pactó así con Robles, que al día siguiente, el jueves, hizo unas declaraciones para intentar cerrar la polémica y dijo que el salto de 72.000 personas a Ceuta “fue un fenómeno de una magnitud que no era previsible”, admitiendo así implícitamente que el CNI tampoco previó las dimensiones. “Cada uno ha hecho su trabajo como tenía que hacerlo, que luego los resultados sean unos u otros cada uno valorará. Hay escenarios que son absolutamente imprevisibles, lo que pasó el 30 y el 31 de julio por su magnitud no tiene muchos precedentes a nivel no solamente en España, que evidentemente no lo hay, sino a nivel geográfico en determinados contextos y creo que en esa situación todos tenemos que aprender y sacar lecciones. El Gobierno va a seguir trabajando unido como lo estamos haciendo”, remató para tratar de cerrar una guerra que ha marcado las últimas semanas y que llegó al cénit en esta complicada tarde del miércoles en La Moncloa.
El propio presidente, después de hablar con Robles, lanzó un mensaje en redes la noche del jueves para rematar la idea de que ese aviso de WhatsApp sobre la campaña en redes “en modo alguno constituía o podía interpretarse como un indicador de la escala, naturaleza o probabilidad de lo que pasó después”. “De hecho, ni siquiera el CNI lo hizo. Prueba de su prudencia es que este organismo se limitó a trasladar esa información por mensaje y breve llamada telefónica al Gabinete de la Delegación del Gobierno de Ceuta y a la UCE-3 de la Guardia Civil y no emitió ninguna alerta mayor a su cadena de mando de la Fuerzas Armadas, la Policía Nacional o el Ministerio de Defensa. Esto es comprensible porque, con la información que existía entonces, nadie podía anticipar la crisis migratoria que se produjo los días 30 y 31. Ningún organismo competente lo hizo. Ni en España, ni en la UE”, insistía Sánchez.
El Gobierno da por zanjada la crisis con este comunicado inédito del CNI y con las declaraciones de Robles, pero lo cierto es que la tensión de las últimas semanas, en las que han ido apareciendo sistemáticamente en la prensa fuentes del espionaje español apuntando que ellos sí avisaron, ha abierto una brecha importante entre La Moncloa y esos sectores del CNI que han trasladado esa versión. Esta batalla puede deparar más sorpresas en el futuro, porque no es habitual una tensión de este nivel entre el Ejecutivo y los servicios secretos que lleve a un comunicado donde se hace constar por escrito que el organismo no previó la crisis. Nadie sabe qué consecuencia puede tener. Además, detrás de todo este movimiento hay una causa judicial en marcha en la que nadie quiere quedar como el responsable de la entrada de 72.000 personas y la muerte de más de 140.
La cuestión aún no ha terminado, porque queda por conocerse toda la segunda parte de los informes, esto es lo que Sánchez avanzó en el Congreso, la investigación que está haciendo el CNI para ver si detrás de este salto hay simplemente un error de Marruecos, que se vio desbordado por la crisis en un día festivo y no supo controlarla, o hay una decisión jerárquica del régimen de Mohamed VI de dejar pasar a todos esos miles de marroquíes o incluso de organizar e impulsar el salto como pasó en 2021.
El principal encargado de ese análisis es el CNI, que según el Gobierno aún no ha encontrado elementos definitivos para decir que Marruecos estuvo detrás con una decisión jerárquica, aunque la investigación sigue abierta. Esta segunda etapa pondrá de nuevo a prueba esta tensión entre el Gobierno y los servicios secretos, que han vivido con recelo la emisión de una nota de su dirección en la que se asegura que ellos no previeron la crisis. Robles ha intentado cerrar con la idea de que era imposible hacerlo. Pero está por ver si las espadas no seguirán en alto en los próximos días.
How it works
Once you click Generate, Ollama reads this article and crafts 5 comprehension questions. Your answers are graded against the article content — general knowledge won't be enough. Score 70+ to count toward your certificate.
Questions are cached — you'll always get the same 5 for this article.