La Moncloa y París exigen a Rajoy rectificar un artículo “racista” que critica hasta la ultraderecha francesa
La Moncloa y París exigen a Rajoy rectificar un artículo “racista” que critica hasta la ultraderecha francesa
El PP evita desautorizar al expresidente y señala que dijo que Francia juega sin franceses “sin mala intención”
Mariano Rajoy ha provocado un auténtico conflicto político con Francia a 24 horas de la semifinal del Mundial que enfrentará a España con la selección gala. Mientras su partido, el PP, trata de minimizar la polémica por el hecho de que el expresidente dijera en un artículo de prensa que el combinado galo “juega a un gran nivel” pero “sin franceses”, y él evita rectificar, en Francia el rechazo ha sido tan unánime que hasta el partido ultraderechista de Marine Le Pen ha llamado “racista” al expresidente español. “El señor Rajoy es un racista. Es lamentable”, sentenció Julien Odoul, portavoz de Reagrupamiento Nacional.
El Gobierno de Pedro Sánchez también salió en tromba contra el expresidente, como lo hizo el Ejecutivo francés. La Moncloa y París exigen a Rajoy que rectifique y al PP que lo desautorice, pero no sucedió ninguna de las dos cosas. “Cómo será la cosa que ha salido la extrema derecha francesa a llamar racista a Rajoy. ¡Qué bochorno! ¡Qué vergüenza para España! Exijo que pida disculpas", clamó Pablo Bustinduy, ministro de Derechos Sociales.
La cuestión tiene mucho fondo político. Detrás de la frase escrita en una columna y por tanto reflexionada y releída por el expresidente, que habría sido difícil de imaginar en él hace unos años, hay un debate profundo sobre el hecho de ser más o menos francés, más o menos español en función del origen de la familia, de la religión, de la raza, a pesar de que 23 de los 26 jugadores franceses hayan nacido en Francia. En España, en las redes también hay quien cuestiona que Lamine Yamal o Nico Williams, ambos nacidos en España, ciudadanos de pleno derecho de familias africanas, sean el estandarte de la selección.
El portavoz del PP, Borja Sémper, que evita criticar a Rajoy y mucho menos desautorizarle como pedían los dos gobiernos, asegura que era una columna “sarcástica” y escrita “sin mala intención”, pero precisamente ese es el punto en discusión: si, aunque sea en forma de broma, en el mejor de los casos, un expresidente del Gobierno está alentando un debate racista que crece en las redes y que apunta a que un español o un francés de origen africano no es tan español o tan francés como los demás.
El debate llega además en un momento de gran ebullición política con estos asuntos dentro de la derecha española, cuando cuatro presidentes autonómicos del PP, incluido el andaluz Juanma Moreno, que se reivindica como moderado, han aceptado la “prioridad nacional” que les exige Vox para gobernar y el propio Alberto Núñez Feijóo ha dado un gran giro en el discurso migratorio hacia posiciones mucho más antiinmigrantes de las que tenía el PP hace unos años y de las que tiene la propia Iglesia española o la patronal, que han avalado la regularización extraordinaria que ha aprobado el Gobierno.
El expresidente Rajoy, como el otro que tiene el PP, José María Aznar, son aún muy influyentes en el discurso de la derecha española, y a diferencia de lo que sucede en el PSOE, donde Pedro Sánchez y Felipe González están muy distanciados, son reivindicados como activos políticos por Feijóo, que les da un lugar destacado en los congresos del partido. Por eso la posición de Rajoy en un asunto tan delicado no es irrelevante y así se explica que tantos ministros franceses y la propia ultraderecha hayan salido en tromba contra él.
El PP además está justo ahora muy enfrentado a Francia porque está intentando impedir la aprobación de un acuerdo de amistad con el país vecino, algo también impensable en este partido hace unos años, cuando el propio Rajoy reivindicaba su excelente relación con Francia y con Nicolás Sarkozy. La derechización del PP en estas cuestiones, tanto en migración como en política internacional, empujado por la presión de Vox, es un asunto decisivo de la política española y una cuestión con la que el PSOE y Sumar intentarán movilizar a la izquierda en las próximas elecciones. Sánchez estará justo en París este martes, el día del partido, porque mostrará la buena relación entre los dos gobiernos en este momento con su presencia en el 14 de julio, la fiesta nacional francesa. La imagen no puede ser más elocuente: Sánchez en París y diciendo “que gane el mejor” mientras el PP en España evita criticar a Rajoy y señala que ellos quieren “que gane España aunque juegue peor”.
En Francia se ha elevado mucho la polémica desatada por el artículo de Rajoy. Ya había sido contestada el domingo por varios ministros, pero este lunes la censuraron también la portavoz del Gobierno y el ministro de Exteriores, Jean-Noël Barrot. Este último aseguró que “Francia no tiene color de piel”. “Cualquier afirmación en sentido contrario es una estupidez, racismo o una combinación de ambas cosas”, lanzó.
El Gobierno español entró de lleno también contra las reflexiones “racistas” y “xenófobas” ―en palabras de la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz― del expresidente en un “inaceptable” artículo ―según el ministro de Exteriores, José Manuel Albares―. El jefe de la diplomacia española ha reclamado este lunes desde Bruselas que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, “desautorice” a Rajoy por su columna, algo que el PP no va a hacer, como dejó claro su portavoz. También le ha pedido que “deje de intentar incendiar, boicotear y torpedear” la política exterior nacional cuestionando las relaciones con “países amigos” como Francia, Marruecos o México. Saiz, por su parte, ha reprochado al expresidente del Gobierno haber provocado un “pequeño conflicto internacional” con sus declaraciones.
En la víspera de la semifinal del Mundial de 2026 entre Francia y España (martes, 21.00), la portavoz del Gobierno francés, Maud Bregeon, reaccionó también al artículo. Invitada este lunes en RTL, no se anduvo con rodeos. “Estas declaraciones son abyectas y demuestran un gran desconocimiento de la historia de Francia, de lo que es Francia y del orgullo de los franceses por su selección nacional”, declaró, antes de añadir: “Evidentemente, es racismo”.
Las palabras del expresidente español han causado una conmoción generalizada en la mayoría de partidos que no forman parte del espectro de la extrema derecha. Ocurre justo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, viaja a París para participar en la reunión de la coalición de voluntarios para la guerra de Ucrania y, al día siguiente, en el desfile militar del 14 de julio. Sorprenden porque ni siquiera el Reagrupamiento Nacional de Marine Le Pen se ha permitido, desde que ella es su cabeza visible, un comentario de ese tipo. Precisamente, por análisis parecidos sobre la integración y la inmigración en Francia ―también por su antisemitismo―, Jean-Marie Le Pen fue expulsado de la formación en 2015. “Es una falta de respeto absoluta”, valoraba a este periódico el entrenador y exjugador franco-español, Luis Fernández.
La relación entre Francia y España sufrió un pequeño revés en el Senado la semana pasada cuando el PP y Vox bloquearon en el Senado el Tratado de Amistad y Cooperación entre ambos países firmado en 2023 y contra el que ha presentado un recurso previo de inconstitucionalidad. “Están saboteando con un absurdo recurso de inconstitucionalidad que solamente está en su mente el Tratado de Amistad y Cooperación con Francia; hacen declaraciones peligrosísimas, hirientes, hacia la selección francesa de fútbol (…); se posicionan claramente como un partido antifrancés contra Francia; eso en el norte”, ha afirmado Albares.
“Una cosa es no saber idiomas, otra cosa es no entender dónde están los intereses y los sentimientos de los españoles (…) Exijo al señor Feijóo no solo que desautorice a Mariano Rajoy, que deje claro que no comparte esa posición, sino también que, de una vez por todas, deje de intentar incendiar, boicotear y torpedear la extraordinaria política exterior que tiene España en estos momentos, que es reconocida y aplaudida en el mundo entero, y que deje de intentar sabotear las relaciones estrechas de amistad”, ha reclamado.
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